La Gente Terrible

j_alvargonzalez@hotmail.com

jueves, agosto 04, 2005

dani

A una hora verdaderamente impúdica de la madrugada, sobre las once, aparece Dani en casa. Es lunes y todavía arrastro la resaca del fin de semana. Puede que la arrastre hasta bien entrado el miércoles, basándonos en la experiencia previa. Abro la puerta, para que deje de sonar el puto timbre, y ahí está Dani, rapado, rubio y feliz, sonriendo en el último escalón del portal. Lleva su mochila de los viajes colgando del hombro.
- Tío- dice. – Qué pasa, Javo.
- ¿Qué coño haces tú aquí?
- ¿Estabas sobando?- pregunta, mientras me hace a un lado y entra en el salón. – Qué puto perro... Hostia puta, ¿a qué huele? ¿Se ha muerto algo aquí?
- No lo sé- digo, frotándome la cara. La noto insensible y gomosa. - ¿No estabas en tu puta casa?
- Imprevistos- explica, dejando su mochila en el suelo y retirando diversas capas de revistas y ropa de un sofá. Mira con una mueca las paredes verdes. – Esto está peor que cuando me fui, colega. ¿Mala semana?
- Mala vida.
Dani se sienta y se estira en el sofá. – Yo también estoy hecho mierda- dice, bostezando. – No he dormido nada, estuve con esta gente en La Galería y luego me enganché con el ordenador hasta las mil y como tenía que pillar el bus a las nueve...
- ¿Por qué no has llamado?
- He llamado- dice, mirándome. Saca un paquete de cigarrillos y me alarga uno. – ¿Por qué no enciendes el móvil?
- Ah, vale. Culpa mía. – Me siento a su lado cojo el mechero cuando me lo ofrece. No tengo ni idea de en dónde puedo tener el móvil. Enciendo el cigarrillo y dejo el mechero sobre la mesa con al esperanza de que se lo deje aquí. - ¿Y me dices ya a qué has venido?
- Bah- dice, con la boca humeando por su propio cigarrillo. – Me dejan colgado los del piso del año que viene. Uno deja la carrera y el otro se pira con unos colegas, o yo qué sé. Así que vengo a buscarme algo.
- A estas alturas de verano poco vas a encontrar- le digo. – En septiembre mejor.
- Ya, ya- dice. – Pero es que las cosas están tensas con los viejos, sabes. Así que he pensado venirme con esa excusa unos días. Investigar un poco en busca de curro.
- Ah... ¿Y dónde te quedas, dices?
- ¿Cómo que dónde me quedo?- Dani me mira, frunciendo el ceño, y da una palmada en el sofá que levanta un poco de polvo. – Pues aquí, coño.
- Claro. Aquí.
- ¿Dónde si no?
- Era un pregunta idiota.
- Venga, ponte en marcha y hacemos copia de las llaves.
- Dani...
- No me jodas, no me vas a tener colgando de ti todo el día. Tengo que moverme- me explica. – Necesito entrar y salir a mi aire, coño.
- No necesito un compañero de piso- digo. Es como involucionar. Viajar cinco años en el tiempo. Hacia atrás. Volver a vivir con Dani. La carga psicótica que eso supone. Pero me doy cuenta de que necesito un compañero de piso. Estoy bajo amenaza física. Debo dinero.
- Javo...
- ¿Cómo andas de pasta, Dani?
Dani se ríe. – Imagina.
- Tengo un problema de dinero, tío.
Dani se pone serio, dándole una calada al cigarrillo. – ¿De cuánto es la roncha?
- Dos meses de alquiler.
- ¿De alquiler? – pregunta, arqueando una ceja.
- Sí.
- Vale.
- Es el puto alquiler.
Dani sonríe otra vez, boqueando humo. – Claro, tío. Ya se nos ocurrirá algo. Ahora adecéntate y vamos a dar una puta vuelta.
Es más sencillo hacer lo que dice que resistirme e intentar volver a dormir. Voy a la habitación, con sus paredes blancas, refulgentes, llena de libros, papeles, revistas, el colchón desnudo y sudado, todos esos olores íntimos que parecen negarse a abandonar la casa.
Me concedo unos segundos para terminar el cigarrillo, mirando por la puerta de cristal de la terraza. El sol cae a plomo. Hay un pájaro dando saltitos sobre una de las tumbonas. Me cae una gota de sudor por la sien.
Me siento como una extraña forma de vida marciana, olvidada aquí por error, o en una huída apresurada Eso explicaría el desapego. La distancia. Este día. Este vivir fronterizo y liminal.
Y que todo lo que toco deja de ser como era antes.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Nos leemos.
(me descojono cada vez que releo lo de la cesta de navidad)

06 agosto, 2005 23:45  
Blogger gi said...

Tengo k decírtelo... Tu forma de escribir me clava en la silla y en la pantalla. Este sitio se convertirá en una de mis visitas habituales, te lo aseguro, hay un alo amargo y acogedor. Me gusta, me gusta :)
Besets

07 agosto, 2005 22:27  

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