La Gente Terrible

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sábado, octubre 15, 2005

más viejos de lo que son

Mi viejo es médico. Me explicó el tema cuando me pasó aquello en el instituto. Me puse a gritar porque estaba convencido de que todo el mundo quería matarme y tiré una silla contra una ventana e intenté saltar de un segundo piso. Me hicieron un placaje tan contundente que se me desencajó el hombro. Mi madre casi se muere del disgusto. Mi viejo se limitó a exponerme mil formas en las que la droga te puede devastar. Un delirio paranoide, me dijo. Es lo que tú tenías, hijo. ¿Tienes pesadillas a menudo?
Le dije que sí.
Es por lo que te metes. Toda esa química. Toda esa mezcla. Es una bomba.
Me encogí de hombros.
¿Por qué lo haces?
Me encogí de hombros. Porque no puedo. No sé seguir como antes. Se me ha olvidado cómo se hacían las cosas. Antes de ponerme. Pero no lo dije.
Mi padre me miró en silencio, y luego dijo: Si sigues así, te vas a matar.
Miré hacia otro lado. Las sábanas del hospital. El vendaje de mi hombro. La televisión de pago colgada en la pared.
Si tú te matas, yo me muero.
Los azulejos de las paredes. La bandeja de la comida. La ventana. El cielo nublado. No dije nada. Para qué.

Estuve limpio un tiempo y luego volví. Siempre es igual. Mis padres parecen mucho más viejos de lo que son.