La Gente Terrible

j_alvargonzalez@hotmail.com

martes, noviembre 01, 2005

putos escritores

- Un tío entra en un casino, ¿vale? El de Montecarlo, digamos.
- ¿Es un chiste, Dani?
- No. El pavo gana doscientos millones de euros...
- ¿Cuánto?
- Doscientos millones.
- No creo que ningún casino tenga doscientos millones de euros para dárselo a la gente. ¿Tú sabes cuánto dinero es eso?
- Joder, los millones que sean. Veinte. Es lo mismo.
- Vale, un tío entra en un casino y gana una pasta.
- Pues eso. Gana y el tío sale del casino y va y se suicida.
- ¿Cómo?
- Yo que sé. Se tira de un puente. Lo importante es que se suicida.
- Ah... ¿Y?
- ¿No te flipa la historia?
- Eh... ¿Tendría que fliparme?
- Coño, te la cuento para eso. Para que te escribas una relato.
Me paro y le miro. Bajamos Virgen de la Montaña hacia Colón, para tomarnos algo con Muerto y Brus. Ha llovido toda la mañana y chorrean agua las ramas de los árboles. El aire huele a tubo de escape. – Qué dices.
- La escuché el otro día, en la radio. Es una historia de taller literario o algo así. ¿No te gusta?
Seguimos caminando. – No mucho.
- ¿Por qué?
- Para escribir un relato, quiero decir. Ya está todo ahí, en el enunciado. Todo lo que podría hacer sería explicar, explicitar. Estropear. Un tipo entra en un casino, gana una fortuna y se suicida. Todo el misterio contenido de la manera más sencilla. ¿Cómo superar eso?
Dani se rasca la cabeza. – Qué cosas más raras dices. ¿En serio no te ves capaz de hacer nada con esa historia?
- Sería cagarla.
- Menudo escritor que eres.
- ¿Qué quieres decir?
- Que no escribes. Antes escribías. Todo el tiempo.
- Sigo escribiendo.
- Sí, ya. Y qué más.
- Escribo. Cosas.
Dani me mira. – Lo que tú digas.
Mensaje de Brus. El ensayo de The Dark Cry of the Evil Gods se alarga más de lo debido. Que llegamos tarde y eso, puta.
Informo a Dani. – Y a quién le sorprende.
Entramos en La Cantina y sacamos el tabaco y pedimos una jarra con rejos tan deliciosos como grasientos y me quedo pensando mientras Dani fuma y bebe y comenta los vídeos musicales que desfilan sobre nuestras cabezas en el televisor.
- ¿Tienes un boli?
- ¿Un boli?
- Sí.
- No.
Me levanto y se lo pido al camarero. Me pasa un Bic mordisqueado. Cojo una servilleta, la extendiendo. Garabateo la historia. Vuelvo a la mesa y dejo caer la servilleta frente a Dani.
- Esto es todo lo que soy capaz de hacer.
Dani frunce el ceño e intenta descifrar mi penosa letra. Levanta los ojos y me mira. – ¿Estás de coña? – Niego con la cabeza. – No me lo puedo creer. ¿Y crees que está mejor así?
- Totalmente.
- Estás de coña. – Dani sonríe, pliega la servilleta y la guarda en su cartera. – Putos escritores. Hay que joderse, tío.
Levanto mi vaso de cerveza. – Eh, brindo por eso.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

the dark cry of the evil gods, jajajajajaja, el metal en vena.

vita

02 noviembre, 2005 20:33  

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