La Gente Terrible

j_alvargonzalez@hotmail.com

jueves, diciembre 29, 2005

el universo se expandirá para siempre

Cajas y más cajas, como la aproximación en diorama de un improbable paisaje geométrico. Montañas de paredes lisas y acartonadas, vegetación de hojas de periódico, mares de revistas, un oleaje satinado y brillante.
Colocados los libros y los cedés en las estanterías, sólo queda este infierno de papel inútil que he traído conmigo. Podría olvidarlo todo, coger el total y echarlo a la basura. O molestarme un poco más y bajar hasta el contenedor de reciclaje y que hicieran un bonito rollo de papel higiénico con todo el asunto, con un par de años de recuerdos. No estaría mal. Pero intuyo que hay secretos aquí. Cosas que he olvidado. Un motivo por el que estos papeles, y no otros, permanecen en mi vida, por el que los he arrastrado hasta esta habitación tan blanca y tan ajena. Unas tijeras. Un par de horas libres.
Abro las cajas, desguazo las montañas y voy tirando del papel. Metódico, miro cada página. Me cuelga un cigarrillo de los labios, me sube una cortina de humo por la cara. Hojeo y ojeo, y doblo y desdoblo y me detengo y vuelvo a empezar y aparto y arrugo y me sube el humo por la cara. Parpadeo. Hojeo. Ojeo. No encuentro nada. Podría recortar cosas de las revistas de cine. Pegarlas en las paredes para que no estuvieran tan desoladas y desnudas. Pero voy apartando. Voy dejando a un lado y no recorto nada. No encuentro nada. No reconozco nada. Paso páginas. Parpadeo. Soplo lejos el humo.
Dani pasa por el pasillo y se me queda mirando desde la puerta entornada, en pijama. – Pero qué haces.
- Tirar cosas.
- Ya era hora.
Las tijeras, frías y grises, permanecen abiertas sobre la cama. Es una de esas cosas las madres enseñan a no hacer. Ni las dejas abiertas ni corres con ellas. Te podrías cortar. Te podrías sacar un ojo. Mi madre siempre me decía que me iba a quedar tuerto, por cualquier cosa. Mi madre cree profundamente en el poder pedagógico del miedo. Cuando quería que no jugase con fuego, siendo yo un crío, encendió un mechero y me lo puso delante. Yo miré la llama, la observé con cuidado, e intenté cogerla. Después de eso, siempre llevaba un mechero encima, mucho tiempo antes de empezar a fumar, y todavía enciendo la llama e intento pensar una manera de atraparla, de conseguir fijarla en mis dedos y mantenerla ahí, como una gota invertida y temblorosa. No creo que eso sea que lo que pretendía mi madre.
Papeles, papeles, papeles. Descartándolos todos, echándolos a la caja grande, el Everest hueco y rectangular de este mundo de líneas rectas.
Nada que guardar.
Supongo que es cierto que los proyectos condenados al fracaso dividen la vida. Atraviesas una frontera y ya no es como era. Parecido. Pero no igual. Una trayectoria imposible de desandar. El Javo que acumuló todos estos papeles era otro, con otros miedos y otras voces clamando en su interior. Pero sigo pasando las hojas. Con la mirada atenta. En busca de una clave que me lo explique, que me explique algo, que me explique una parte aunque sea pequeña, ínfima. Una minúscula verdad a la que aferrarme.
- ¿Lo tiras o te lo estás leyendo?- Dani, otra vez en la puerta.
- Las dos cosas.
- Siempre de la manera más difícil, ¿eh?
- La que conozco, tío.
De un Dirigido Por caen varias hojas de libreta. Su letra. Poemas. Me limito a cogerlas y depositarlas a un lado. No voy a tirarlas, pero tampoco voy a leerlas. No podría, de todas formas, porque está en francés, pero tampoco voy a extasiarme mirando su peculiar caligrafía ni a recrearme en esta pena constante. Ni pienso en ello. Sólo lo dejo a un lado.
Y de repente ahí está. Algo. Muy breve. Cojo las tijeras, muy frías en mis manos sudadas, y recorto con cuidado. Miro el fragmento de hoja. Lo pongo a contraluz, lo dejo sobre la palma de mi mano, lo leo. El universo se expandirá para siempre, proclama el recorte.

Un reciente estudio elaborado por científicos de la NASA parece demostrar que el Universo continuará expandiéndose de forma indefinida.
Los astrónomos han llegado a esta conclusión después de analizar los datos obtenidos por el satélite MAP (MICROWAVE ANISOTROPY PROBE), que fue lanzado en 2001 y que desde entonces ha estado orbitando alrededor del Sol.
El estudio de la NASA explica también que la mayor parte del cosmos está compuesta por una misteriosa “energía oscura”, que es la causante de la aceleración de la expansión del Universo.

Dejo el recorte sobre los poemas de Violenne. Sigo buscando. Se me está haciendo tarde. Tengo que hacer la maleta. Tengo que coger el tren. Tengo que andar un camino que haces meses que olvidé. Voy justo de tiempo. Sigo buscando. Ya tengo una idea de lo que queda por encontrar.
Papá y mamá. No los veo desde Semana Santa. Ni idea de cómo hemos dejado que pase tanto tiempo. Será que nunca nos hemos caído bien.
Y ahí está. La pieza que faltaba. Las tijeras de nuevo y de nuevo el mismo cuidado y la misma fascinación. Encontrar lo que no sabías que estabas buscando. Algo que responde a las voces incesantes. Dos noticias publicadas en periódicos distintos, con meses de diferencia. Tan íntimamente ligadas, sin que nadie parezca darle importancia. Arrinconadas en forma de breves, sepultadas por columnas y columnas de otras noticias, miles de letritas de molde negras, intentándolas privar de importancia, de la relevancia que merecen. La materia oscura crea “universos fantasmas”, dice.

Chung-Pei Ma, profesor de astronomía de la Universidad de California, y Edmund Berstchinger del Instituto de Tecnología de Massachussets acaban de aportar nuevos datos sobre la materia oscura.
Según estos investigadores, la materia oscura –cuya presencia fue descubierta por los científicos hace 30 años y que comprende una masa 25 veces superior a la de las estrellas y planetas visibles- crea universos “fantasma” que reflejan lo que podemos ver.
Esta misteriosa sustancia es la culpable de que las estrellas, galaxias y racimos de galaxias se mantengan unidos por la gravedad y no “floten” por separado. El descubrimiento ha desvelado que la materia oscura no es una “niebla” uniforme, sino que más bien forma grupos que recuerdan a las galaxias y racimos en los que se encuentra.

Imagino a ese Javo previo, Javo antes del cataclismo y de la división, encontrando las noticias por puro azar. Deteniéndose en ellas. Mirándolas. Sosteniendo el periódico. Quizá Violenne estaba a su lado, mirando una tele que todavía no era azul, pero que irremediablemente tuvo que cambiar también, cuando todo cambió, cuando todo se hundió. Javo que toma el periódico y decide guardarlo. Porque le gusta lo que allí pone. Porque despierta un eco íntimo. Un eco que ya habla del Javo futuro y devastado. Del Javo que siempre ha sido y que será.


Tomo los poemas y los dos recortes y los dejo en el cajón de la mesilla. El resto de papeles que queda por examinar, los tiro a la caja. No es ninguna sorpresa ir en busca de respuestas y volver con más preguntas. No es nada raro que el minúsculo fragmento de verdad que podría sostenerte aparezca en forma de pregunta, de duda continua.

Una duda como un clavo ardiendo.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Muy bueno, Javo. Si, muy bueno, me encanta. De los que más me han gustado. Se nota un toque distinto pero no deja de ser "la gente terrible".

Vita S.

29 diciembre, 2005 19:14  
Anonymous Anónimo said...

Progresa adecuadamente marcado por un destaca.
Espero seguir leyéndote por mucho tiempo, xiquet.

29 diciembre, 2005 20:50  
Anonymous alberto said...

es lomas ñoño que jamas has escrito, javo, al mismo tiempo lo mas pedante,al mismo tiempo lo mejor, si todo esto junto es posible. habals de ti en tercera persona ya? no se si ese es el camino..

29 diciembre, 2005 22:58  
Anonymous soyelmendezanteselpoopootusabesqsoynovatoenesto said...

el es el rey, y x eso lo amo. la leche. siempre me dan ganas de fumar al acabar un post de los tuyos. cancerigenamente sensual.

12 enero, 2006 18:40  

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