La Gente Terrible

j_alvargonzalez@hotmail.com

domingo, febrero 19, 2006

flores amarillas

En el menú de opciones pone blue whales. Suena como el viento en canalones de lata, soplando con fuerza en plena noche, un largo aullido espectral que crece y se sostiene, antinatural y horrísono, como producido por sirenas de otro mundo, de mares incognoscibles adheridos a la superficie de los planetas y las estrellas y los satélites y las rocas desnudas que giran en el vacío y conforman los arracimados universos fantasma de la materia oscura. No parecen ballenas. Azules o no. Es un sonido espantoso, desazonador, y lo uso porque es lo único capaz de despertarme a horas razonables después de haber pasado la noche mirando la programación de madrugada, fumando, los ojos ardiendo, descarnados e insomnes...


Acepto la llamada, sonámbulo casi, sin mirar la pantalla, sólo para que cesen los monstruosos aullidos. Introduzco el móvil en mi nudo de sábanas y mantas, del que sobresale una pierna helada y media nalga. Me encojo buscando más calor.
- Pero quién es...
- Javier.
- ¿Sí?
- Soy yo. Mamá.
Abro los ojos en la oscuridad uterina del nudo.
- ¿Mamá? ¿Ha pasado algo?
- No, nada.
- ¿No?
- No.
Me quedo boqueando en silencio, como un pez fuera del agua. - ¿Y entonces?
- Estaba aquí, en mi habitación. Me he acordado de ti.
- ¿Y por qué no estás en el despacho?
- Tengo la mañana libre. Estoy mirando el parque. Ha florecido, está lleno de flores amarillas. Ahora las mueve el viento. Es bonito.
- Mamá... ¿Ha pasado algo?
- No, hijo. Qué va a pasar.
- Es raro que me llames. Muy raro.
- Me he acordado de ti. El parque está bonito. Van a empezar las obras pronto, para hacer el jardín botánico.
- No lo sabía.
- Ya no se verá el cementerio desde mi ventana.
- Bueno. Qué bien. ¿No?
- Sí...
Me incorporo en la cama. - ¿Y papá, cómo está?
- En la clínica. Está bien. Ya lo conoces. Sigue fumando. Es médico y sigue fumando... Cómo puede recomendarle a un paciente que deje de fumar si él no lo hace.
- Bueno...
- ¿Tú sigues fumando?
- No, mamá.
- No me engañes.
- Pues no preguntes.
- Nos hemos comprado un perro.
- ¿Que qué?
- Nos hemos comprado un perro.
- ¿Para qué?
- Para que nos haga compañía.
- Pero si no tenéis tiempo para cuidarlo.
- Claro que sí.
- Por dios, mamá. ¿Es un capricho de papá?
- No. Pero a tu padre le gusta.
- ¿Ha sido idea tuya? ¿Tú quieres tener un perro?
- Sí. Es un teckel precioso. De pelo duro. Un cachorrito.
- Ah... Ya me lo enseñarás.
- Claro.
- Mamá, oye... Tengo cosas que hacer y...
- No te molesto más.
- No es eso...
- Un beso, Javier.
- Un beso, mamá.
Cuelgo y dejo el teléfono en la mesilla. Recupero el desorden de las cobijas y me cubro como puedo. Un perro. Un parque amarillo. El viento. Qué cosas más raras. Será la menopausia. O será que después de seis años mi madre se ha dado cuenta de que su único hijo, su único hijo vivo, ha volado del nido y no parece que vaya a volver. Entierro la cara en la almohada y me concentro en volver a caer dormido. Por lo menos hasta que sea hora de comer algo rápido y bajar al Metropol. Pienso que mis padres tampoco tuvieron tiempo para mí, y aquí estoy. Igual con el perro lo hacen mejor, o igual también les sale esquivo y silencioso, desarraigado, un perro que ladre de vez en cuando no por frustración o enfado sino por demostrar que su silencio es una opción y no una imposición o una tara, que su silencio es elegido, un reproche continuo contra algo que ni él mismo conoce.

3 Comments:

Anonymous Menguelo said...

si tio, yo he oido el puto tono ese de tu movil. y cuando lo escuché pense, q tio mas raro no...
y lo de tu vieja tiene una explicacion hombre, es tu vieja y te quiere y tu eres un despegao de mierda q no le llama y q no sales los sabados por la noche cuando llueve. asi te lo digo.

19 febrero, 2006 17:10  
Anonymous rufian gara said...

me adhiero al comentario del tal mengelez,yo vivo con un compañero que tiene el mismo tono en su jodido movil y la verdad esa tortura unida a su fealdad judaizante y a su asqueroso sentido del humor hacen cuestionarte su asesinato o candenarlo al ostracismo anal.ya me conoces javo, soy un chistoso. si dios existiera escribiria como tu, eres grande joputa

19 febrero, 2006 20:50  
Blogger miguel de lucas said...

Javo, estás a tiempo. Londres te espera. 150 euros. Ida y vuelta. Tú decides.

21 febrero, 2006 02:30  

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