La Gente Terrible

j_alvargonzalez@hotmail.com

sábado, abril 08, 2006

músculo oscuro y feo y fibroso

Es una falla en mi carácter, una debilidad intrínseca, una cobardía más. La incapacidad de resistirme, este egoísmo terminal, acabar siempre de la misma manera. Es como ser alcohólico y odiar cómo quema la bebida en la garganta. Pretender, cínico y mentiroso, que la necesidad funciona en dirección contraria. Que ella me necesita a mí más que yo a ella. Sólo es un simulacro. Yo la necesito a ella, y no me importa nada lo que quiera, de lo que me despoja. Y mentiré y fingiré y sonreiré y beberé de más para hacer lo que tenga que hacer, para soportarla no a ella, sino a mí, mi falta de escrúpulos, mi ruindad, para llegar después a una habitación ajena llena de pósters que huele a perfume y apagar la luz de un manotazo para no ver nada no ver más que un relieve en cartulina negra cálido y suave y áspero la boca que hiede y sabe a ron y tabaco y que muerde y lame y entrar dentro muy dentro más cálido y más suave y más rápido pensando en otras en otra siempre en otra y al final invocarla y encontrar sus muslos en estos muslos sus brazos en estos brazos y casi gritar su nombre sin aliento gruñendo contra su hombro como una bestia pequeña y pálida y desnuda sacudiéndose ridícula y sin sentido las misma convulsiones los mismos espasmos y la misma química culpable y huidiza de los mamíferos primigenios agazapados entre reptiles gigantes...


Es la primera vez que acabamos aquí. No me gusta su habitación. Tiene ese olor dulzón e indefinible que se queda en mi almohada durante un par de días. Hay un montón de Rockdeluxe y revistas parecidas en la mesilla. Ningún libro. Recorta fotos y páginas enteras y las pega en las paredes. Yo también hacía eso. Antes. Hace mucho. Cuando intentaba simular que las habitaciones temporales, alquiladas, eran mías de alguna manera.
Cierro los ojos con fuerza. Luces. Explotando. Hace calor ya. Ella patea el edredón fuera de la cama. – Hace calor, ¿eh?
- Sí.
- La primavera y eso.
Me estiro en la cama, incómodo, fuera de lugar. Es demasiado pequeña. Nos rozamos todo el rato. La piel sudada. Ella lo busca, lo fuerza. Sus muslos en mi costado.
- ¿Qué vas a hacer en vacaciones?
Carraspeo. Tengo ganas de fumar. Sólo por quitarme su aroma de la nariz. – No lo sé. Bueno, iré a ver a mis viejos.
- Ah. Yo también. Tengo muchas ganas, y además me gustan mucho las procesiones de mi pueblo...
Sigue hablando, y habla y habla. Blablablá. Toda esa cháchara cotidiana, que parece una jerga imposible, que no significa nada para mí porque ahora ella no significa nada. No estoy satisfecho, pero sí agotado. No es amor, ni siquiera es sexo. No es más que una gimnasia liberadora y fantasías piedosas. Dolorosas. Y mi química interna me pide al mismo tiempo comida y sueño y distancia. Tres cosas inasequibles en la cama donde pretende anclarme. Así que cuando empieza a tocarme el pelo húmedo apelmazado viscoso me escurro fuera de las sábanas y estoy de pie en la oscuridad desnudo y me enfrío palpando en busca de mi calzoncillos.
- ¿Qué haces?
- No encuentro mi ropa.
Calla un momento. - ¿Te vas?
- Sí.
- ¿Por qué?
Mis ojos se acostumbran a la penumbra. Por los agujeros de la persiana se cuelan las primeras luces, sucias, grises. Me pongo los calzoncillos. Los pantalones son una bola bajo el edredón, los sacudo y cojeo para ponérmelos. Intento no plantearme lo que voy a hacer. Intento no ver la cara de Marcos con las gafitas y su sonrisa. La camisa. Tironeo de las mangas.
Es el último y ella no lo sabe, decía. Es un poco guarro, pero...
- Me voy- digo. Los botones. Uno a uno. Paciencia. De arriba a bajo.
- ¿Me llamarás en vacaciones?- dice. Intentando sonar digna. Rascando aplomo como puede. – Para ver qué tal te va y...
- No creo.
- Ah, bueno, ya. – Tose. – Eh... Ya me llamas cuando vuelvas. O te llamo yo y quedamos y...
- No- digo. Una sílaba. Contra las paredes. No. No. No. – Esto se ha acabado.
En realidad, no parece que esté hablando yo. Nunca me parece mi voz, mis palabras, cuando realmente tengo que hablar. Y es que no son mis palabras. Sólo son un truco. Un arma prestada. – Esto se ha acabado. – Rápido. Firme. Si lo haces deprisa, no se dan cuenta hasta que te has ido. – Voy a borrar tu teléfono. No puedo seguir así porque...
- ¿Qué?
- No puedo seguir así- digo. He puesto mal los botones. El cuello me aprieta. – Porque yo... Yo...
- Pero...
Rápido. Firme. Cruel. Sin titubeos. Sin mentiras. Eso lo corta todo. Que vea que soy un cabrón. Un hijoputa. Que me odie.
- Me gusta otra. Otra chica- digo. Joder. – Estoy enamorado. – Yo ya no sé qué es estar enamorado.
Ella abre y cierra la boca. Desnuda, blanca, perdida. Como si le hubieran dando un golpe en la cabeza. Se agarra a las sábanas, se cubre, me mira. Ojos de gamo asustado. – Javo...
Me pongo la cazadora. – No me llames. No me llames nunca. Adiós, Aurora.
Y salgo de la habitación, tambaleándome por todo el whisky que mi organismo no ha podido asimilar y siento un ardor venenoso en el estómago y la resaca se me desliza bajo la piel, despacio, como ácido. El pasillo. La entrada. El ascensor. Mi reflejo. Mi rostro hepático, maltrecho, ojeroso, mi pelo sucio y revuelto, mi ropa arrugada. Un aspecto digno de mí.
En la calle, veo la ventana de su cuarto, con la persiana bajada. Me pregunto qué hace. Cómo se lo estará tomando. Si se ha dado cuenta de que es la primera vez que he sido limpio, justo y sincero con ella, y eso ha consistido en comportarme como un cabrón. Porque de vez en cuando, hay que comportarse tal como uno siente, exteriorizar lo que se lleva por dentro anudado en las entrañas.
Y lo que llevo ahí, entre la maquinaria roja y blanca, latiendo como ese músculo oscuro y feo y fibroso, es así de miserable.

10 Comments:

Blogger miguel de lucas said...

Y eres miserable y eres mejor mientras más miserable eres y estoy esperando verte en Mérida y que vuelvas a reencontrarte con la miseria en estado puro.

08 abril, 2006 16:07  
Anonymous Menguelenson said...

Te amo
I love u
Je t'aime

Bueno, eres un ser oscuro. Como me dejes asi algun dia tio...como me quede yo en mi cama envuelto en tu sudor y tu te vayas y me dejes te corto el pene.
Genial este post, ya te lo dire en persona, en esta Mérida en semana santa.

08 abril, 2006 17:31  
Blogger getchell said...

Te he mandado un correo, socio. Mira en la carpeta de spam, ejem...

08 abril, 2006 19:26  
Anonymous el niño dinosaurio said...

no te juzgo.
la piedad es una cualidad poco atractiva. ligar es un proceso natural. ella lo sabe y tu eres post-postmoderno antes de que se ponga de moda.

08 abril, 2006 22:43  
Anonymous Menguelovitz said...

sisi niño dinosaurio, lo que usted diga. Pero me debe una cerveza en el reflejos. Mentecato! Insolente! Atrevido! que dices de piedad poco atractiva? HEMAN era pío y atractivo. hasta bruce willis es piadoso por los clavos de cristo, y que me aspen si no es atractivo.

09 abril, 2006 21:45  
Anonymous Anónimo said...

¿Y Javo no se siente expuesto al ser sincero? ¿No sería mejor vivir fingiendo felicidad, a vivir padeciendo por lo que jamás podrá vivir? A no ser que pasada Pascua la chica reaparezca después de tanto tiempo, después de aceptar lo miserable de Javo y actuar como lo hizo: dejándolo sólo con habitaciones vacías y de diferentes colores, haciéndose pajas pensando en lo que tuvo y perdió.

Todo un life event.

13 abril, 2006 12:03  
Anonymous La Bola said...

NOTICIA DE ULTIMA HORA:
Miles de jóvenes causaron disturbios ante las puertas de la sede de Blogger España durante la Semana Santa. Exigen la liberación del preso político Javier Alvargonzález así como la constante actualización de La Gente Terrible. Pancartas de protesta como "Otra gente Terrible es Posible" y "Javo Somos Todos" eran las consignas de la manifestación y bla bla bla...

18 abril, 2006 14:00  
Anonymous Ada M. said...

¿Que qué hace? seguramente, dormir con los brazos y las piernas estirás.




¡Boo!

19 abril, 2006 18:17  
Anonymous Anónimo said...

"No es amor,ni siquiera es sexo.No es más que una gimnasia liberadora y fantasias piadosas".
Por lo menos Javo lo sabe.

08 mayo, 2006 10:24  
Blogger el necroscopio said...

Todos hemos pasado por ahí alguna vez, pero no hemos sido tan hipócritas de tirárnosla primero... Yo lo hice después porque ella quería el último... Pero ya sabiendo a lo que se exponía e intentando manipularme para que me quedara...
No hace falta corazon, hacen falta huevos.
Te los van a cortar, macho...
Si no te los han cortao ya...

10 mayo, 2006 11:44  

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